El Seminario clausura año formativo 2012-2013
Sábado, 11 de Mayo de 2013 10:03    PDF 

Leer más...En una celebración eucarística presidida por nuestro Rector Magnífico Rev. P. Dr. Francisco Antonio Jiménez Rosario, acompañado por los demás miembros del equipo formador y los diáconos de la promoción de 4to de Teología, el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino clausuró en el día de ayer viernes 10 de mayo, el año formativo 2012-2013, agradeciendo al Todopoderoso por sus innumerables beneficios y bondades que alcanzaron a toda la comunidad que ve hoy metas cumplidas. Así lo manifestó el P. Francisco al decir sentirse satisfecho de todo lo logrado durante este año que termina.

 

Luego de la misa, continuamos la celebración junto a todo el personal administrativo y laboral, en el comedor donde disfrutamos de una suculenta cena acompañada de las premiaciones del Torneo Macosesto así como reconocimiento a los formadores y diáconos encargados de comisiones. También el personal de la cocina recibió un homenaje con canciones que acompañaron todos los seminaristas, y fue despedido en medio de aplausos, ovaciones y regalos, nuestro compañero Maria Lucas Gunalan, oriundo de la India y perteneciente a la Arquidiócesis de Kingston, Jamaica, quien luego de tres años de estudios en la Facultad de Filosofía, ahora se traslada a otro centro para continuar su formación teológica.

 

 

HOMILIA DE FIN DE AÑO FORMATIVO 2012-2013

10 Mayo 2013

P. Francisco Antonio Jiménez (Rector)

 

QUERIDO PADRE JESÚS CASTRO, RECTOR DE LA UNIVERDAD CATOLICA SANTO DOMINGO,

Amigos y hermanos sacerdotes, miembros del Equipo Formador,

Venerables diáconos transitorios

Amados Seminaristas

Apreciados bienhechores del Seminario

 

En esta Eucaristía de acción de gracias queremos expresar  como si fuera un ramillete de flores de amor al Señor, por todas las señales de su presencia que nos mostró durante todo este año formativo.

 

Considero que nosotros seriamos las personas más malas agradecidas e ingratas del universo, si negáramos o ignoráramos las presencias del Señor en nuestro Seminario. Estas presencias del Señor entre nosotros no han podido ser opacadas, ni por las debilidades propias de nosotros como sacerdotes, pero tampoco por las actitudes críticas despiadadas y destructivas  que se anidan en algunos seminaristas.


Podemos realmente afirmar como el  salmista que el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres:

 

Estas presencias del Señor la vimos durante todo el año  formativo realmente presente en ese amor abnegado de las mujeres de la cocina, donde nadie se atreve a decir, que se acostó con hambre o se fueron a la clase sin desayunar porque  las mujeres de  la cocina se sentían mal porque no le subieron el sueldo o porque tenían nostalgia de sus hijos y su familia.

 

Esta presencia del Señor se mostró  también, en que ningún sacerdote se negó a celebrar una misa porque se sentía cansado o sin deseo de celebrar la misa.  ¡Cuántas veces el Señor vino a nosotros a través de la homilía de un sacerdote, pero a lo mejor no lo pudimos ver, porque estábamos más pendientes a la crítica de los detalles insignificantes del celebrante principal que a lo que el Señor quería  decirnos a través de el.

 

Pero esta presencia del señor fue notoria, de manera especial, en el servicio  desinteresado que hicieron muchos de ustedes a sus compañeros. Pienso en este momento en el servicio prestado por cada comisión. ¿Quien se ha acercado a decirle a su compañero gracias por el servicio que me prestaste durante este año? En este sentido, pienso en la preocupación del Equipo de Liturgia, para que cada acto litúrgico salga bien, en la Comisión de Espiritualidad, para que cada semana pueda  podamos asistir a la dirección espiritual, en la Comisión de Salud, preocupada por nuestro bienestar,… y asi podemos seguir enumerando infinitos signos de esta presencia de Dios entre nosotros.

 

Permítanme agradecer de manera en particular a un seminarista que se ha hecho un gigante en el servicio en nuestra casa, a pesar de su estatura y ser de otra cultura. Me refiero a María Lukas Gunalan, quien dejará nuestro Seminario porque hará la Teología en otro país. Gracias Lukas por tu gentileza, tu servicio desinteresado en la música, la informática y el coro.


En este sentido, permítanme agradecer al Señor en nombre de toda la comunidad, por cada uno de los sacerdotes que han sido para mi un signo de la presencia del amor de Dios:

 

-         El P. Martin Florentino por su interés del manejo de nuestra finanza,

-         Al Padre Sergio de la Cruz y el P. Víctor Peralta por su preocupación por la vida espiritual de todos nosotros

-         Al Padre Mario de la Cruz por su preocupación por el deporte, la salud y la alegría en nuestra casa

-         A tres de ellos quiero agradecerles infinitamente todo su tiempo fructífero entre nosotros:

 

a)    Al Padre Amable Duran, quien por 6 años puso todo su empeñero en el fortalecimiento del área académica de nuestro Seminario. Gracias P. Amable por todo tu dedicación al Coro, a la Librería y a la música en nuestro Seminario.

b)   Al Padre Amable Fernández, que en estos cinco años de formación, puso ofrecer lo mejor de si en el decanato de Filosofía, en la Biblioteca y últimamente en el comedor. Gracias por tu entrega y tu espíritu de responsabilidad.

c)    Al Padre German Ramirez, quien durante estos 5 años,  hizo grandes aportes desde la Psicología, a un seguimiento más personalizado a los seminaristas. Gracias P. German Ramirez por tu franqueza y tus aportes críticos a cada actividad realizada en nuestro Seminario.

 

Por último no puedo terminar mis palabras sin expresar una palabra de agradecimiento a cada persona en particular que realiza un servicio en nuestro Seminario. Gracias a todos por su entrega y dedicación.

 

En este sentido espero que los de cuarto de teología, pero también cada uno de nosotros, en lugar de fijar nuestra mirada en las pequeñas sombras que vivimos durante este año, seamos más bien testigos de ese gran sol resplandeciente y reluciente que nos ha iluminado a todos que es Jesús. Es el es la única razón por la que estamos aquí. El es el gran FORMADOR EN ESTA CASA, EL VERDADERO Y AUTENTICO RECTOR Y EL GRAN MAESTRO DE NUESTRAS VIDAS.

 

Por último, no olvidemos ahora que seguimos nuestro proceso formativo fuera del seminario. Algunos por cuatro meses, otros por  un año y otros para toda la vida, como es el caso de los cuarto de teología. En ningún caso no olvidemos los dos mensajes centrales de las lecturas de hoy:

 

A) SOMOS PROPIEDAD DEL SEÑOR

B)  NADIE PUEDE ARREBATARNOS LA VERDADERA ALEGRIA QUE SOLO JESÚS NOS DA.

 

-"En Cristo Buen Pastor, llamados a dar razón de nuestra fe".

 

 

 
El Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino Festeja su 165º Aniversario
Viernes, 10 de Mayo de 2013 12:51    PDF 

Breve historia de la fundación del Seminario Conciliar Santo Tomás de Aquino. (8 de mayo de 1848)

Leer más...El Arzobispo electo, Dr. Tomás de Portes e In­fante, ilustre hijo de la ciudad de Santiago de los Ca­balleros y uno de los portaestandartes de la cultura dominicana, escribió al Congreso Nacional el 27 de marzo de 1848 para la creación de un Colegio-Seminario.
El primer rector del Seminario Conciliar Santo Tomás de Aquino fue el Dr. Elías Rodríguez.

El Colegio-Seminario, puesto bajo el patrocinio del Doctor de la Iglesia y príncipe de los teólogos, SANTO TOMÁS DE AQUINO, en un principio funjió como un colegio mixto. En él podían cursar sus estudios tanto aquellos jóvenes que aspirasen al su­blime y santo ministerio del altar, como todos aque­llos que quisiesen de­dicarse al cultivo de las Letras, de la Jurispru­den­cia o de la Medicina.
Doce jóvenes seminaristas de las diferentes pro­vincias de la República die­ron inicio a este pro­yec­to, eran ellos: tres de Santo Domingo; tres de Santiago; dos de la Con­cep­ción de La Vega; dos de Compostela de Azua y dos de Santa Cruz del Seibo.

El Seminario fue en ese momento el único plan­tel educativo que exis­tía entonces en la Re­pú­blica Dominica, hasta la creación del Colegio de San Buenaventura, que en 1852 estable­cie­ra el Go­bierno para estudios superiores de literatura y ciencias.

Para el 1862, expulsado el padre Meriño del país por protestar la ane­xión a España, restauró el Seminario el arzobispo Monzón. Para estos años, y no se ha encontrado la razón de ser, comenzó el Seminario a llamarse“DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN Y DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.

El Padre Meriño, El 1 de enero de 1867, en unión de los prohombres de esta Capital, fundó en la planta baja del Colegio Seminario una Biblioteca pública, que fue la primera del país.

• Traslación del Se­mi­nario Con­ci­liar 1875. Mons. Roque Cocchia, Vi­cario Apostólico, determinó agregar el Seminario al Colegio San Luis Gon­­zaga, que dirigía en la Ca­pital el Pbro. Can. Fran­cisco X. Billini y Her­nández.

• Reinstalación del Seminario 1880. “Mons. Roque Cocchia, cons­cien­te de su deber de Prelado y queriendo establecer sobre sólida base el funciona­miento del Seminario, de­terminó trasladarlo de nuevo a su anti­guo local, remozado completamente.

• Para el 1884 tenía entonces el Seminario ocho cátedras: Teología Moral, Lugares Teológi­cos, Filosofía, Retórica, Latinidad de Mayores y de Menores, Gramática Cas­te­llana, His­toria Universal e Inglés.

• Para abril de 1900 el Padre Fantino estaba al frente del Seminario Con­ci­liar, dirigiendo no solo el Semi­nario, sino también la escuela prepa­ra­toria, anexa al Seminario, donde supo conquistar tantos lauros y formar tantos corazones jóvenes.

• El Arzobispo Nouel termina el Edificio del Seminario y lo pone bajo la Dirección de los Padres Eudistas 1907-1916. Fue el primer Rector Eudista el R. P. Félix de Martini, consagrado maestro de Derecho y Teo­logía Mo­ral.

• Padres Claretianos. El 5 de marzo de 1923 llegaron los primeros misio­neros claretianos con la misión de reiniciar el seminario. El primer curso comenzó con 26 alumnos, pasando por las clases del Seminario, durante la ad­ministración de los Padres Claretianos, 152 alumnos, de los que veinte llegaron al sacerdocio. El primer alumno en inscribirse fue Octavio Antonio Beras.

• Mons. Beras y el Seminario. El 25 de di­ciem­bre, 1946 el obispo coadjutor, Mons. Beras escribió al presidente Tru­jillo para la construcción de un seminario único, en Santo Domin­go, específicamente donde se encuentra la PUCMM recinto Santo Tomás, en la actual avenida Abra­ham Lincoln, de la ciudad Capi­tal. Tru­jillo accedió y al celebrar­se los 100 años del seminario se inauguró el nuevo edificio.

• Desde el 21 de junio de 1946 la Compañía de Jesús tomó la dirección del Seminario Mayor “San­to Tomás de Aquino”, entrando en posesión de la dirección del estableci­miento. Con el R. P. Luis González Posada, S. J. como Rector.

• A partir del año 1981 el Semi­nario ha estado di­ri­gido por sacerdotes dio­cesanos y ha tenido hasta el momento 8 rectores del Clero diocesano, siendo el primero Mons. Juan Seve­rino Germán, hasta el ac­tual el P. Francisco Jiménez.

 

 
¿Sacerdote Yo?
Jueves, 09 de Mayo de 2013 18:12    PDF 

Hola...

“No me han elegido ustedes a mí, soy yo quien os ha elegido” (Jn. 15,16).  Lo primero y fundamental que se requiere para hablar de la vocación sacerdotal, es la claridad para saber que Cristo es el que llama. No se trata de una decisión personal motivada por un deseo, es, más bien, la respuesta a una invitación que se experimenta de múltiples maneras.
El sentirse llamado a entregar la vida a Cristo, suele comenzar como un susurro, es la sensación surgida: de una palabra, de un testimonio, de un retiro, de una sensación de vacío interior, del deseo de ayudar a las personas… múltiples circunstancias que empiezan a hacer surgir en el corazón la idea: ¿porqué no ser sacerdote?... ¿y si me hago sacerdote?
La invitación va creciendo con el tiempo, de susurro se convierte en un interrogante que comienza a invadir mi interior.
Cristo siempre ha llamado a personas para que colaboren en la misión: por ejemplo a los 12 Apóstoles (Lc 6, 13-16), a San Pablo, también podemos corroborar que a lo largo de la historia, hombres y mujeres han experimentado la imperiosa necesidad de entregar la vida al servicio de la mayor de las causas: Cristo.
El llamado sobrepasa las propias cualidades o capacidades, llama a los que quiere (Mc 3,13). La labor del que experimenta aquel susurro, interrogante u invitación, es discernir los signos, descubrir qué es lo que el maestro pide y el lugar donde mejor se puede responder. El camino es largo, pero la historia está llena de hombres que han decidido responder con generosidad y entrega.
En definitiva, el llamado no es la conclusión lógica de una reflexión, sino la experiencia de un Dios que invita a ser pregonero de la Buena Noticia.Hola…

Leer más...No llegaste aquí por casualidad, quienes vivimos bajo el signo de la fe sabemos que las cosas suceden por Providencia, nunca por coincidencia…

 

En esta página encontrarás información que te ayudará a pensar y sentir lo que muchos hombres han descubierto con su mente y su corazón a propósito de servir a la humanidad como sacerdotes.

 

Ser sacerdote hoy y para el futuro no es algo anacrónico porque la humanidad sigue teniendo espíritu y cuerpo, seguimos siendo individuos y sociedades que tenemos un destino eterno.

 

Nosotros nos hemos encontrado con Jesús de Nazareth y a partir de este encuentro nos sentimos llamados a responderle como pescadores de hombres, tal vez también tú te sentirás llamado a pescar en la misma barca…. bienvenido...

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“No me han elegido ustedes a mí, soy yo quien os ha elegido” (Jn. 15,16).  Lo primero y fundamental que se requiere para hablar de la vocación sacerdotal, es laLeer más... claridad para saber que Cristo es el que llama. No se trata de una decisión personal motivada por un deseo, es, más bien, la respuesta a una invitación que se experimenta de múltiples maneras.

 

El sentirse llamado a entregar la vida a Cristo, suele comenzar como un susurro, es la sensación surgida: de una palabra, de un testimonio, de un retiro, de unasensación de vacío interior, del deseo de ayudar a las personas… múltiples circunstancias que empiezan a hacer surgir en el corazón la idea: ¿porqué no ser sacerdote?... ¿y si me hago sacerdote?

La invitación va creciendo con el tiempo, de susurro se convierte en un interrogante que comienza a invadir mi interior.

 

Cristo siempre ha llamado a personas para que colaboren en la misión: por ejemplo a los 12 Apóstoles (Lc 6, 13-16), a San Pablo, también podemos corroborar que a lo largo de la historia, hombres y mujeres han experimentado la imperiosa necesidad de entregar la vida al servicio de la mayor de las causas: Cristo.

 

El llamado sobrepasa las propias cualidades o capacidades, llama a los que quiere (Mc 3,13). La labor del que experimenta aquel susurro, interrogante u invitación, es discernir los signos, descubrir qué es lo que el maestro pide y el lugar donde mejor se puede responder. El camino es largo, pero la historia está llena de hombres que han decidido responder con generosidad y entrega.

 

En definitiva, el llamado no es la conclusión lógica de una reflexión, sino la experiencia de un Dios que invita a ser pregonero de la Buena Noticia.

 

 

 

 

 

 


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