El Sacerdote y la Catequesis
Miércoles, 01 de Noviembre de 2017 21:53    PDF 

EL SACERDOTE Y LA CATEQUESIS

 

El Sacerdote y la Catequesis

Con relación a la catequesis, la figura del sacerdote engloba una importancia capital, ya que es el primer catequista de la comunidad donde se encuentra. Y, está comprometido a formar y preparar a los demás catequistas de su entorno parroquial. De modo que, debe prevalecer en cada sacerdote el entusiasmo por educar y formar a sus catequistas para que cada miembro de la parroquia se sienta identificado con su pastor, y de esta manera pueda crecer toda la comunidad.

 

De igual manera, es sumamente importante conocer las responsabilidades y compromisos que conlleva ser un sacerdote cercano a su comunidad, y cumplir su rol como un pastor dedicado a sus ovejas. Es por ello que serán presentados a continuación algunos puntos esenciales de vital importancia para el ejercicio eficaz de la catequesis en el sacerdote dentro de su panorama catequético.

 

En tal aspecto, nos dice el Directorio General para la Catequesis “la función propia del presbítero en la tarea catequizadora brota del sacramento del orden que ha recibido [...] este sacramento constituye a los presbíteros en educadores de la fe” (DGC 224). Destacando que el sacerdote, por el sacramento del orden está constituido en catequista, educador, maestro y pastor en la fe.

 

En efecto, el sacramento del orden otorga al presbítero una configuración particular con Cristo, profeta, sacerdote y pastor. De modo que, esta configuración original la que hace actuar al sacerdote, como “in persona Crhisti”, como “ministro de la Cabeza” (PO 12), como “signo sacramental de Cristo” (PDV 16).

 

También, el sacerdote es un motor imprescindible de la catequesis. Pues, al afirmar que es motor, se quiere mostrar que le corresponde potenciar, animar y suscitar el compromiso corresponsable de todos los miembros de la comunidad en la catequesis. Debe ser un motor incansable, que impulse cuando todo es favorable, pero sobre todo cuando hay que enfrentar situaciones adversas, cuando los recursos son limitados y los agentes pocos.

 

El sacerdote está llamado a hacer presente a Cristo Cabeza de la Iglesia en la comunidad eclesial a la que sirve. Como cabeza de esa porción del Cuerpo Místico de Cristo tiene que ofrecer el servicio de coordinación; y, también tiene el compromiso de orientar la catequesis, ya que tiene la misión de discernir por dónde llevar la educación en la fe de su comunidad.

 

El sacerdote, como buen catequista, está llamado a expresar clara y certeramente la doctrina de la Iglesia, surgida de la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición y al mismo tiempo a compartir con prudencia y valentía los nuevos aportes de la reflexión de la fe. Por eso el sacerdote es un verdadero y auténtico catequista de su comunidad. El sacerdote es constituido por el Orden en “educador en la fe” (DGC 224). En definitiva, el sacerdote discierne los caminos de la catequesis; fomentando y discerniendo la vocación de catequista; por lo cual, el sacerdote es el catequista de los catequistas (Cf. DGC n. 25)

 

En definitiva, se deben tener en cuenta cuales son las tareas propias del presbítero en la catequesis, de manera que se hará mención de las siguientes (DGC n. 225):

 

– suscitar en la comunidad cristiana el sentido de la común responsabilidad hacia la catequesis, como tarea que a todos atañe, así como el reconocimiento y aprecio hacia los catequistas y su misión;

– cuidar la orientación de fondo de la catequesis y su adecuada programación, contando con la participación activa de los propios catequistas, y tratando de que esté “bien estructurada y bien orientada”

– fomentar y discernir vocaciones para el servicio catequético y, como catequista de catequistas, cuidar la formación de éstos, dedicando a esta tarea sus mejores desvelos;

– integrar la acción catequética en el proyecto evangelizador de la comunidad y cuidar, en particular, el vínculo entre catequesis, sacramentos y liturgia;

– garantizar la vinculación de la catequesis de su comunidad con los planes pastorales diocesanos, ayudando a los catequistas a ser cooperadores activos de un proyecto diocesano común.

 

En fin, el sacerdote es el principal gestor de catequesis en su parroquia, de él depende que la formación y preparación de sus catequistas y feligreses se mantenga en buna armonía y agradable preparación. Bien lo expresa el Directorio General de Catequesis, que: la experiencia atestigua que la calidad de la catequesis de una comunidad depende, en grandísima parte, de la presencia y acción del sacerdote. De manera que el sacerdote debe asumir en su parroquia el compromiso catequético como parte elemental de su ministerio sacerdotal; en la formación de sus fieles.

 

Por: Hannly Alfredo Sosa Capellán