V CONGRESO DE REFLEXIÓN TEOLÓGICO-PASTORAL “DESAFÍOS DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO EN El MUNDO DE HOY”
Domingo, 20 de Marzo de 2016 16:57    PDF 

c_250_175_16777215_0___images_stories_congreso.jpgEl Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino celebró de forma satisfactoria  el V congreso teológico-pastoral, con el tema “Desafíos de la Ideología de género en el mundo de hoy”  y “Respuestas pastorales, desde la LEY NATURAL y el Magisterio”. Con la participación especial de la Hna. Dra. Elena Lugo y Rvdo. P. Magister Cristian Peralta, sj.

El congreso inició con la presentación de los responsables de hacer realidad este gran proyecto, P. José Amable Durán Tineo, Rector de nuestro Seminario, P. Mario de la Cruz Campusano, Vice-Rector, P. Zacarías Castro Restituyo, Decano de Filosofía, el P. Daniel de Los Santos, Secretario Académico y el P. Víctor Martínez, Padre espiritual, quien tuvo la responsabilidad de poner en manos de Dios este congreso.

La primera disertación del congreso le correspondió a la Hna. Dra. Elena Lugo, quien expuso los conceptos básicos de la ideología de género, haciendo uso del siguiente esquema:

“LA IEDEOLOGIA DE GÉNERO: CUESTIÓN INQUIETANTE”.

La ideología es un conjunto de ideas que transforman el sistema social, económico, político o cultural.  En fin, una ideología es una herramienta de control. Esta se caracteriza por tener la estrategia de manipular el lenguaje, cambiar el significado y reducir el sentido. Sustituye una palabra común con otra construida. Un ejemplo es que el término género es una calificación del individuo, que  en gramática divide en masculino, femenino y neutro.  Pero hace unos 50 años en las ciencias sociales se comienza a utilizar el término para designar el conjunto de elementos determinados por una sociedad con respecto a la sexualidad de los individuos.

En la ideología de género se busca una igualdad entre los sexos, la diferencia entre el varón y la mujer (fuera de lo anatómico) no corresponde a una naturaleza, sino que la manera de pensar, de obrar y valorarse a sí mismo, son el producto de la cultura, de una época determinada. Por tal motivo, hay que revelarse contra esto y dejar la libertad al tipo de género. Hay un rechazo a la naturaleza, como orden estructural y dinámico de la totalidad de la realidad humana.

La ideología aspira a una sociedad plenamente libre e igualitaria. Una sociedad en la cual, cada individuo, pueda construir su realidad, de acuerdo a sus propios criterios.

 

 

“FUNDAMENTOS CULTURALES DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO”.

El único medio de conocer la realidad es la ciencia natural con su perspectiva reduccionista. La realidad se presenta expuesta al ser humano para que este la construya y la reconfigure de acuerdo a sus propios criterios.  Por este motivo se hace un presupuesto cultural con relación a lo que es el sexo y el género. El sexo como naturaleza se percibe manipulable, neutral, libre e irrelevante. En cambio, el género se ve como una identidad, una construcción social, unida a la preferencia individual en diferente categoría.

Esta ideología separa naturaleza y género, la corporeidad no indica norma o verdad ética. Las inclinaciones o impulsos corpóreos no se orientan hacia la plenitud de la persona, reducen la naturaleza humana a lo puramente biológico.

La ideología de género considera que la identidad sexual no es producto  de la naturaleza, sino que se determina por la influencia cultural y la opción individual. La armonía existente entre el sexo, rol de género, identidad sexual, la orientación sexual, identidad de género; queda rechazada, porque la ideología contradice la persona como ser corpóreo y sexuado. Por tanto, hay una corporeidad separada del amor nupcial según la concepción natural y la interpretación del matrimonio. Se identifica la sexualidad como un impulso a nivel instintivo para responder a tenciones como instrumento de placer corporativo.

“IMPACTO DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO: PERSONA, RELACIÓN VARÓN Y MUJER, FAMILIA.

Esta ideología ha tenido un impacto en la sociedad en general, para unos positivos para otros negativos, por las diferentes afirmaciones que realizan. Por tanto, se descarta toda evaluación moral de la conducta sexual, ya que, ninguna obedece a un criterio objetivo, y solo exige la consideración de la libertad del sujeto. Se borra la distinción cualitativa de la sexualidad, con su acento espiritual. Pues la sexualidad está centrada en un placer físico y erótico. Se interpreta la homosexualidad como identidad de la persona y no como una conducta específica que no debe determinar la persona en sí.

La distinción entre varón y mujer; sea física, psíquica o social, no tiene sentido propio con la referencia objetiva. Hay una nueva concepción, la heterosexualidad ya no es moralidad esencial y normal en la vida sexual. Se contradice la relación varón-mujer  y la concepción del matrimonio cambia, ya que se trata de una convivencia establecida entre dos individuos, independientemente del sexo que sea.

Esta ideología desintegra el concepto de familia y de matrimonio que se tiene. Separa la procreación de la sexualidad, no se quieren los niños, y en su gran mayoría apoyan el aborto. La paternidad y maternidad se distancia de la relación conyugal.

 

“APLICACIÓN ESPECÍFICA A UNO DE LOS DESAFÍOS DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO-HOMOSEXUALIDAD”.

Para poder comprender esta corriente, hay que distinguir algunos conceptos:

Homosexual: persona que se siente atraída eróticamente por personas de su mismo sexo. Bisexual: persona cuya atracción erótica va indistintamente a varones como mujeres. Transexual: persona en la que su aspecto anatómico no corresponde a su identidad sexual. Intersexual: persona que por su constitución física no se identifica con un sexo en particular por contar con órganos de ambos sexos.

Hay muchas personas homosexuales que prefieren que se les diga “GAY”, término inglés que significa alegre. Esta conducta homosexual es el resultado de las heridas homo-emocionales, heridas hetero-emocionales, heridas de la dinámica familiar, heridas ante la imagen de sí, heridas sociales y heridas culturales. Por tanto, crece la necesidad de una vinculación afectiva demostrada y consciente con el progenitor y los coetáneos del mismo sexo, sino se satisface en la niñez, se puede sexualizar en la adolescencia.

El movimiento Gay al explicar la homosexualidad, afirma que está genéticamente determinado y por consiguiente es natural. Esto implica una referencia a la naturaleza, la cual en otros contextos rechazan como criterio, cayendo en contradicción.

Ante esta postura de lo que es la ideología de género, el  P. Magister Cristian Peralta sj.  Continúo con la segunda parte del congreso, con el tema:

“RESPUESTAS PASTORALES DESDE LA LEY NATURAL Y EL MAGISTERIO”.

Empezó su disertación diferenciando los siguientes conceptos: Ley Natural y Ley positiva. El ser humano es un ser en búsqueda de sentido, por lo que se ha de reconocer su carácter dinámico. Esta afirmación supone que no somos seres predeterminados, ni meramente guiados por los impulsos biológicos o sensibles, es decir, que tenemos una ley natural que nos conduce. Dicha ley natural está orientada a la realización del ser humano y al bien común. Además citando a santo Tomás precisaba que no se considera ley moral aquella que solo beneficia a un grupo particular.

Sostenía que la ley positiva, es vista como el fruto del consenso de las voluntades y orientadas a la defensa de los derechos individuales. Pero ponía bien claro que el que una sociedad aplauda algo, no quiere decir que ese algo esté bien. Pues en ocasiones un aplauso rectifica la ignorancia de un pueblo. Hizo referencia a la Constitución dogmática del documento del Vaticano II la Gaudium et Spes (GS # 16), que sostiene que el ser humano no tiene la obligatoriedad de cumplir leyes injustas. Por tanto, estamos llamados a la recta conciencia de nuestro actuar.

Pero un aspecto que destacaba es que la ley divina no anula la ley natural del ser humano, ya que todo ser humano tiene la capacidad de discernir, ahora bien, la conciencia está orientada al bien, independientemente del sujeto.

Desde la ley natural, tenemos el gran reto de la evangelización a las culturas, y a un reconocimiento de la naturaleza racional de la persona. Volver sobre algunas costumbres que se han olvidado, volver a conducir al hombre a redescubrir los valores tradicionales que hacen al hombre más humano, luchar por la verdad y por la justicia. Citando a san Pablo decía que no podemos conformarnos con el mundo presente, sino que hay que acudir a Dios para descubrir lo bueno, lo noble y lo agradable. Por ello, tenemos que hablar de sexualidad, en un mundo que lo exige, pero no desligado de la fe y el amor. No debemos callar, pues muchos afirman que nuestro silencio es un voto a favor de esta propuesta, debemos estar abiertos a un diálogo maduro.

En conclusión, en este año de la misericordia, el Papa francisco nos invita a ser una Iglesia en salida, un hospital en medio de un campo de batalla, atendiendo los heridos de esta cultura. Jesús nos invita a mirar con compasión y misericordia para transmitir la verdad que viene de Él, siempre con la verdad, pero nunca con la condena irreparable que arrebata todo posibilidad de conversión. Ese es el desafío, pero también la responsabilidad de la Iglesia que debe siempre dar razón de la esperanza y por cuya transmisión de la esperanza y ejercicio de caridad será cuestionada al final de los tiempos.

Lic. José Gabriel Santana P.

Seminarista

El autor es licenciado en filosofía