RETIRO Y JUBILEO DE LOS SEMINARISTAS
Martes, 08 de Marzo de 2016 11:43    PDF 

c_250_175_16777215_0___images_stories_seminasitascatedral.jpgEl pasado fin de semana, en el Seminario Santo Tomás De Aquino, se llevó acabo nuestro retiro de Cuaresma, que en esta ocasión, estuvo enmarcado dentro de la convocatoria del Papa Francisco, al Año del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que tiene como lema: “Misericordiosos, como el Padre” (Lc.15).

El retiro fue dirigido por el P. Estanislao Szarwark,  de la Congregación del Inmaculado Corazón de María. Es un sacerdote norteamericano de origen polaco, que presta sus servicios pastorales en la Arquidiócesis de Santo Domingo, desde hace más de 50 años. Sus primeras palabras dirigidas a los seminaristas, en el acto penitencial realizado el viernes a las 8:00 p.m., recordaban la importancia de tener presente la misericordia de Dios en nuestras vidas; que sin importar la gravedad de nuestros pecados, siempre nos perdona y nos espera con amor de Padre.

El sábado a partir de las 9:00 a.m., el P. Estanislao Szarwark, compartió la reflexión titulada, “Jesús, la cara de la misericordia del Padre, y las implicaciones para nosotros los bautizados”. Partió de dos preguntas básicas fundamentales para todo cristiano, ¿quién es Jesús? ¿Cuáles son las implicaciones que debemos tomar en cuenta para seguirlo? Nos decía, que según la concepción que se tenga de Jesús, así mismo será nuestra vida. También dejó claro que todo discípulo de Cristo, vive en una constante conversión para poder estar más unido a su mensaje. Concluyó su meditación haciéndole un llamado a todos los seminaristas a vivir con oídos grandes y boca pequeña, ya que necesitamos escuchar más y hablar menos.

Ese mismo día, los seminaristas junto a todos los formadores del Seminario Santo Tomás De Aquino, nos dirigimos a la Catedral Primada de América, en la Arquidiócesis de Santo Domingo, donde a la 5:30 p.m., celebramos la eucarística para concluir nuestro retiro cuaresmal, la cual, estuvo presidida por el Rev. P. Víctor González, director espiritual de nuestro seminario.

El Rev. P. Víctor González, inicio su reflexión de las lecturas del día, citando la frase que aparece al final del Profeta Óseas, “Misericordia quiero, y no sacrificios”. Pues, el pueblo de Israel abandonó al Señor por las riquezas, y comenzaron a ofrecerle un culto vacío. Dijo además, que todos los cristianos tienen que cuidarse de no vivir en el fariseísmo, citando la actitud del Fariseo que sube al templo a orar. Recordó también que como vivimos, de ese mismo modo oramos. “Si nuestra vida es desorganizada, así mismos será nuestra oración”. Por eso, nuestra oración debe ser siempre un reconocer la misericordia de Dios, como el publicado que sube al templo orar, pero no es capaz de levantar la cabeza, por sus muchos pecados.

Antes de terminar la Santa Eucaristía, el P. Víctor González, hizo la oración propia para recibir las indulgencias plenarias que ofrece al Papa Francisco en este año del Jubilo Extraordinario de la Misericordia, la cual exige seguir los pasos correspondientes, que son tres: realizar una buena confesión, hacer una peregrinación a una Iglesia particular y pasar por la puerta santa.