CELEBRANDO EN NUESTRO SEMINARIO EL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA
Jueves, 17 de Diciembre de 2015 19:49    PDF 

c_250_175_16777215_0___images_stories_formadores01.jpgEl pasado martes 8 del mes en curso, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, el Papa Francisco ha declarado el Año Santo de la Misericordia con un carácter extraordinario. De igual manera, con una eucaristía solemne, el mismo día, el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino en la capilla Buen Pastor se puso en sintonía con la Iglesia universal.

Esta gran actividad se desarrolló en varios momentos: En primer lugar, se tuvo la apertura de la puerta principal de la capilla Buen Pastor; acto seguido, se hizo una entrada solemne en medio de incienso para elevar nuestras súplicas al Señor. En un segundo momento, se dio inicio a la celebración Eucarística, presidida por el Rev. P. Víctor Martínez González, director espiritual de esta alta casa de estudio quien luego de la veneración del altar, bendijo el confesionario, verdadero lugar en el cual los cristianos católicos experimentamos la misericordia de Dios.

El P. Víctor explicó etimológicamente el significa de la palabra Misericordia, afirmando que en un lenguaje corriente, significa compasión o perdón.  Mientras que en la Sagrada Escritura, la misericordia se halla en la confluencia de dos corrientes de pensamiento: la compasión y la fidelidad. Por esto, afirmaba “La liturgia de hoy nos recuerda en la antífona del Salmo 97 que el Señor se acordó de su misericordia y su fidelidad por el pueblo de Israel”. Este mismo pensamiento del salmista se hace canción en el cántico de María, en el Magnifica, cuando la Virgen exclama: “Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” (Lc 1, 54).

En su homilía, el P. Víctor trató cuatro partes, para recordar aspectos esenciales en este Año Santo. 1- Una misericordia gratuita: haciendo alusión a la primera lectura, en la cual, los Santos Padres han visto a María asociada al Hijo de Dios, no como un mérito, sino como parte de la realización del plan divino de salvación trazado por el amor misericordioso del Padre en Cristo. 2- Una misericordia que nos da a Dios mismo: es el hecho de que la misericordia divina se haya encarnado en el don de su hijo único. 3- Una misericordia condescendiente: esto indica el hecho inimaginable de que Dios se haya rebajado hasta tal punto, que fue capaz de morir en una cruz, manifestando su amor misericordioso. 4- Una misericordia que perdona los pecados: el primer efecto de la misericordia divina consiste en perdonar y en elevar al pecador de su situación de miseria. Es decir, cuando Cristo actúa, la conciencia no le permite al pecador permanecer estático ante el pecado.

La celebración concluyó pidiéndole a María, Madre de misericordia, que interceda por nosotros y por el mundo entero, para que alcancemos la misericordia de Dios, especialmente en este Año santo.

Lic. José Gabriel Santana Peguero

Seminarista del 2do año de teología