Inicio de Año Formativo 2019 - 2020
Lunes, 19 de Agosto de 2019 00:00    PDF 
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Palabras de Bienvenida

 

Queridos hermanos,  en nombre de nuestro Seminario, les doy la más cordial Bienvenida a esta comunidad formativa que nos acoge cálida y fraternalmente para  celebrar juntos este acto inaugural con el que abrimos, de manera formal, el presente año académico-formativo.

Agradecemos inmensamente la presencia de nuestros Obispos: Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo de Santo Domingo y primer responsable de la dirección de esta alta casa de estudios, Mons. Diómedes Espinal de León, Obispo de la Diócesis de Mao Montecristy y Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, Mons. Benito Ángeles Fernández, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Mons. Jesús María de Jesús Moya, Obispo Emérito de la Diócesis de San Francisco de Macorís. Gracias por su apoyo y estímulo en la misión que nos encomiendan. 

 

Le damos la más  cordial bienvenida  al Rvdo. P. Florián Colamas, Rector del Seminario Redemptor y Mater, y al Rvdo. P. José Apolinar Castillo, Rector del Filosofado de Santiago, y demás formadores que nos acompañan, así como a todos nuestros hermanos sacerdotes diocesanos y religiosos.

 

Sean muy bienvenidos los docentes, de manera especial, los que en este día se integran al claustro de profesores.

 

Es oportuna la ocasión para presentarles los nuevos formadores, ellos son: el Rvdo. P. Cecilio De los Santos quien estará al frente del curso de segundo de teología y el Rvdo. P. Cristian Quezada Durán formador inmediato de los de segundo de teología y ecónomo.

 

Iniciamos un nuevo período formativo con esperanzas y expectativas, pues cada año tiene  su propio ritmo y trae consigo gozos y alegrías, desafíos y riesgos que hemos de afrontar confiando en la misericordia de Dios que en su divina providencia nunca nos abandona en la delicada tarea de formar pastores según su corazón.  

 

En otro orden, según los datos suministrados por el decanato, tenemos una matrícula de 159  seminaristas: 91 diocesanos y 68 pertenecientes a otras 10 comunidades de formación.  

 

Dado que en el próximo mes de noviembre se cumple el primer centenario de la publicación de la carta apostólica del Papa Benedicto XV, Máximum Illud, y a que la Santa Sede nos está pidiendo tomarla en cuenta en la acción pastoral de toda la Iglesia, nos hemos inspirado en este documento para orientar la formación de este período 2019-2020 poniendo el acento en la misión como nota esencial de la Iglesia y condición fundamental de todo cristiano. De ahí que el lema que hemos elegido rece así: “Con el Evangelio en el corazón somos alma de la misión.”

 

Que Jesús, Buen Pastor, disponga e ilumine nuestras mentes y nuestros corazones para que este año formativo nos renovemos a la luz del Evangelio y que el Espíritu Santo dirija nuestros pasos para así poder ser los discípulos misioneros que necesitan la Iglesia y el mundo.

 

 

Rvdo. P. José Amable Durán

Rector

 
Inicio de Año Formativo 2018 - 2019
Jueves, 30 de Agosto de 2018 21:35    PDF 

«En la Eucaristía y la santificación, vivimos el don de la vocación»

Año Formativo 2018 – 2019

 

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Con un gran acto inaugural, el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, inició formalmente su nuevo año académico-formativo 2018 – 2019. Este acto estuvo dividido en dos partes fundamentales. En primer lugar, se llevó a cabo una Lectio Brevis, cuyo expositor fue el Reverendo P. Benito Florentino Gómez, nuevo formador de este seminario. La temática que abordó fue: “Nueva visión del ministerio ordenado a la luz del Concilio Vaticano II”. En su presentación, el P. Benito Florentino destacó el giro que ha tenido la concepción del sacerdocio ministerial tras el Concilio Vaticano II.

 



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Luego de la Lectio Brevis tuvo lugar la Santa Eucaristía, presidida por Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de la Diócesis de Barahona, el cual estuvo acompañado por una gran parte de los obispos del país. En esta Eucaristía tuvo lugar la juramentación de los nuevos formadores y profesores del seminario. Así, con mucho entusiasmo y con grandes expectativas dio inicio el nuevo año académico formativo en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, en él 99 jóvenes seminaristas, y 8 formadores, se disponen a dar su mayor esfuerzo en este camino de formación hacia el sacerdocio.

 
Plan de Pastoral - Noviembre, mes de la familia
Viernes, 03 de Noviembre de 2017 16:37    PDF 
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Celibato y Abusos a Menores
Viernes, 03 de Noviembre de 2017 16:10    PDF 
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Ante lo sucedido el pasado fin de semana, se ha desatado una especie de cacería de brujas. El sábado (5/08/17) se daba a conocer la infausta noticia de que un sacerdote había cometido un crimen que consternó a toda la sociedad. Es un hecho penoso y lamentable que nos afecta a todos: la sociedad, la Iglesia, los sacerdotes y las familias tanto de la víctima como del victimario.

 

Se han tejido toda clase de especulaciones en la urdimbre del espectro de la opinión pública y privada, sólo se habla de eso en todos los ambientes. Hay quienes han hablado de forma sensata, otros han condenado y satanizado. Antes de lo ocurrido parece que nadie sabía nada, ahora da la impresión de que sí había conocimiento de la situación que envolvía la relación de los implicados en este hecho tan triste y lamentable que pudo haberse evitado con una denuncia.

 

Para muchos, el celibato sacerdotal es el culpable de lo que ha pasado. Como decía Albert Camus: “siempre el otro tiene la culpa”. No es nada nuevo, desde el inicio de la creación el ser humano ha buscado un culpable, v.gr. Adam y Eva.

 

Hoy se quiere culpar al celibato, se dice que si éste fuera abolido de la Iglesia y los sacerdotes se casasen estas cosas no ocurrirían. Nada más lejos de la realidad. Los hechos nos muestran que la mayor cantidad de abusos a menores ocurren dentro de su propia familia iniciando por el padre, seguido de la madre, tíos, etc. Se calcula que entre el 65 y el 85% de los agresores pertenecen al círculo social o familiar de la víctima (Echebúrua, Enrique y Guerrica Echevarría, Cristina, Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores. Un enfoque clínico, Barcelona 22005,12).

 

La culpa no es, por consiguiente, del celibato. Busquemos otro “culpable”. La culpa es nuestra. Sí, nuestra. La culpa es del hombre, de todo hombre; o sea, de la sociedad. La culpa es de todo ser humano que dejándose llevar de sus impulsos pasionales y enfermizos desvía su conducta sexual y no es capaz de dominarse a sí mismo y controlar sus bajos instintos, y en vez de dar un amor sano y puro a los infantes los ve con un deseo erótico para satisfacer la libido sexual.

 

Este es un problema humano, del hombre; no de una norma eclesial. Y, quede claro, que con esto no estoy defendiendo lo sucedido. Por el contrario, condeno el hecho como tal, más aún cuando está de por medio la vida de una persona, la cual siempre tiene un valor inconmensurable y sagrado.

 

Lo ocurrido debe movernos a una reflexión seria como nuestra sociedad, como la Iglesia, como familia o individuos particulares. Como sociedad no podemos quedarnos en el lamento, sino que desde los estamentos del estado es necesaria una protección más efectiva de nuestros niños y adolescentes, además de una sana orientación y educación sexual adecuada a su edad; como Iglesia debemos hacer una reflexión y revisión profunda en la selección de los candidatos al sacerdocio; como familia no podemos permanecer en la inocencia y confiar ciegamente en terceros e incluso los propios miembros de la familia, sino estar atentos a nuestros hijos y no pasar por alto ningún comportamiento extraño o movimiento inusual de dinero o exhibición de cosas de valor que no se le hayan facilitado en casa, también se les debe ensenar a decir NO cuando cualquier persona adulta les haga propuestas que les hagan sentir incómodos, mal o confundidos; como individuos cada cual debe revisarse y reflexionar sobre qué ha hecho para construir una sociedad más sana y más humana, ya que la que tenemos actualmente no va por buen camino, al contrario, cada día se enrumba más y más por un derrotero que no se sabe a dónde vamos a parar.

 

No busquemos un culpable, más bien reflexionemos y actuemos antes de que sea demasiado tarde.

 

R. P. Ángel Díaz Gil, Formador del SPSTA

Santo Domingo, 11/08/2017

 


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